Si existe un fotógrafo capaz de recorrer el lado más morboso de nuestros sentidos con sólo una imagen, ése es Helmut Newton: voyerista confeso, fetichista, dotado de un sexto sentido para evocar las escenas más provocativas y desnudar a las mujeres más populares y bellas de una generación.

Helmut Newton nació en Berlín pero le hubiese encantado ser un paparazzo romano, amante del lujo, los desnudos y las piernas largas, ha sido capaz de recrear en blanco y negro las escenas más coloridas de la historia de este arte.

Sexualidad y ultrafemineidad han sido parte de sus fotografías icónicas e inolvidables. Ha sido acusado de explotador sexual de las mujeres a las que captó con su cámara desde los 12 años. Pero en realidad era un voyerista sin vergüenza, que compartió su deliciosa visión del mundo a través de su arte.

Newton nació como Helmut Neüstadter en 1920, Berlín. Era hijo de un acaudalado empresario judío, que esperaba que su hijo continuara con la tradición familiar. Sin embargo, desde los 16 años el joven Newton tenía clara su vocación fotográfica.

Swimwear (Jerry Hall spitting), Vogue, Paris, 1978. ©Helmut Newton.

Durante la ocupación Nazi y debido a su origen judío, Helmut tuvo que huír de su Alemania natal y pedir refugio. Como consecuencia, consiguió trabajo en un periódico de Singapur, del que fue despedido al poco tiempo de entrar a trabajar. La expulsión de Newton de la pequeña publicación se debió a que sus fotos no acababan de encajar con el estilo del periódico. Desde ese momento, intentó vivir en diversas ciudades del país, hasta que decidió buscar destino en otro remoto territorio.

Newton que había sido deportado, decidió emprender rumbo a Australia y estableció su “refugio” en Melbourne donde conoció a la mujer que le cambió la vida: June Browne.

El inicio de una historia de amor eterno

Mientas Newton trabajaba como fotógrafo en Australia, una joven June Browne acudió al estudio del artista con el objetivo de sacar algún dinero extra posando como modelo.

“Di un vistazo a los retratos que había en las paredes y me enamoré de ellos”

-recuerda sobre la primera vez visitó el estudio de quien se convertiría en su compañero de vida.

June Newton, Paris, 1973. ©Helmut Newton.

De June, Newton escribió en su autobiografía que la relación que mantuvieron era completamente diferente a las anteriores que estableció con otras mujeres, en las que solo importaba el componente sexual:

“Con ella existía…me di cuenta de que lo nuestro estaba en otra dimensión”.

No obstante, June siempre fue consciente de que la fotografía era el primer amor de Helmut y de que ella estaba en segundo lugar. Para ella, el primero lo ocupaba él.

Su unión duró 55 años y si no hubiera sido por el accidente que le costó la vida al artista la pareja seguiría unida.

“Nuestra relación era la de dos colegas”

-ha dicho, June en alguna ocasión.

Alice Springs (alias de June Newton) y Helmut Newton, Chateau Marmont, Hollywood, 1991. ©Alice Springs.

June también era fotógrafa y Newton admiró siempre la manera de retratar de ella y la autenticidad que destilaban sus imágenes. June aseguró a The Guardian en una reciente entrevista que:

”la diferencia entre el trabajo del señor y el de la señora Newton se basaba en la ausencia y la presencia del alma en sus fotografías…Yo intentaba robar el alma a los personajes que retrataba. Mientras que él no estaba interesado en ese aspecto”

June fue modelo para su marido, a la vez que fue la fotógrafa que mejor pudo retratarlo. Frente al objetivo de June, Newton posó libre y sin armaduras. June fue capaz de conseguir que Newton posara con una camisa abierta, un sombrero ladeado y unos finísimos zapatos de tacón que dejaban ver la punta de sus pies.

Helmut y la polémica

Tras el período en Australia, Helmut Newton regresó a Europa por Londres y con un contrato para trabajar en la edición británica de Vogue. Sin embargo, aquella colaboración no terminó de funcionar y acabó viviendo en París donde se ganaba la vida como fotógrafo.

El estallido de la revolución sexual en la década de los sesenta y el cambio de paradigma con respecto a la forma de relacionarse con el sexo, supuso el detonante para el éxito de Newton como fotógrafo. Estaba en el momento correcto con la perspectiva correcta.

En 1976 publicó su polémico libro “White Women” en el que recogía la vida de las prostitutas de la rue Sain-Denis, que se convirtió en todo un hito de la época. Acusado en ocasiones de sexista.

Helmut Newton conquistó la fama y la riqueza gracias a las fotografías de mujeres que parecían tener un pacto de provocación con la cámara. Su serie “Big Nudes”, le catapultó al incierto honor de ser odiado por las feministas de su país, que le echaron en cara una cierta tendencia facista, una acusación algo terrible que sin embargo siempre hacía sonreír a Newton, según cuentan sus cercanos.

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Big Nude I, Paris, 1980 ©Helmut Newton.
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Newton tenía un ojo genial para captar luminosas escenas que enloquecían a las revistas de moda, pero también era un hombre con fantasías que rozaban lo perverso. Ambas caras se enfrentan en su obra como una invitación a descifrar su personalidad creativa.

Newton, gracias a su osadía logró trabajar para revistas como Vogue, Nova, Queen, Marie Claire, Elle, Playboy y otras. Sus provocativas imágenes de mujeres le valieron los títulos de “Prince of Porn” y “King of Kink”.

Cuando la creatividad no tiene límites

Pero no sólo de mujeres desnudas en poses provocativas vivió la obra de Newton. En su serie “Archives de Nuit”, las mujeres no son seductoras, tampoco son glamurosas, pero todas esconden una historia individual de brutalidad, dulzura e ironía.

Newton las vuelve a desnudar, pero esta vez,  en entornos cotidianos: cocinas, salas con lavadoras, en habitaciones de hoteles, tiradas sobre el piso hablando por teléfono. Mujeres activas y pasivas, caprichosas y melancólicas, domésticas y salvajes…independientes o solas. Mujeres que encuentran en la desnudez, la naturalidad y honestidad de sus propias historias.

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Charlotte Rampling at the Hotel Nord Pinus II, Arles, 1973 ©Helmut Newton
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Es indudable que sus imágenes no convencionales de mujeres fatales convirtieron a Helmut Newton en una leyenda en la fotografía de moda y también es cierto que marcó el ritmo de lo que sería la fotografía de moda como la conocemos hoy. Es por eso, que es natural que lo acusen de objetivar a la mujer, pero él siempre defendió que quería ensalzar ese lado secreto, oscuro y libre de la femineidad que habitaba en cada mujer, más allá de paradigmas de virtud y puritanismo.

Helmut Newton no sólo limitó su fotografía a mujeres desnudas y la moda. También compartió con el mundo su visión como un superviviente de la invasión nazi en Alemania. Hizo retratos de nazis y de otras personalidades de interés, involucradas en la historia contemporánea y gestoras de un momento muy difícil en la historia del mundo.

Las imágenes de Helmut Newton muestran claramente el mundo a través de los ojos de un curioso nómada que recorría el planeta sin prestar atención a los juicios  y escándalos que su visión generaba alrededor.

El 23 de enero de 2004 mientras conducía su cadillac, Newton sufrió un ataque cardíaco repentino y chocó contra el muro de la entrada del hotel Chateau Marmont en Hollywood, California. Tenía 83 años.

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Woman being filmed, Paris, 1980. ©Helmut Newton
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SUMO: el valor de un legado erótico

Una mente tan genial como retorcida, merecía trascender a la historia con un legado acorde a la personalidad de un morboso empedernido, creador de imágenes en blanco y negro de lujo y perversión que siguen provocando hasta hoy. Esa herencia es SUMO, un libro titánico en todos los sentidos que batió récords por su peso (35,5 kilos), dimensiones y precio de reventa (430.000 dólares).

Versión original del libro con el atril diseñado por Philippe Starck.

SUMO fue un libro publicado en 1999 por la editorial Taschen y contiene 400 fotografías en gran formato, la mayoría inéditas que son un verdadero festín de retratos, cuerpos y sobre todo de erotismo. Publicado en una edición de 10.000 ejemplares firmados y numerados,que se convirtieron rápidamente en un éxito de ventas, multiplicando enseguida su valor.

SUMO forma parte de la historia del arte contemporáneo y se exhibe en numerosas colecciones de todo el mundo, incluyendo el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El legendario primer ejemplar de SUMO, fue autografiado por más de 100 de los famosos que aparecen en el libro y también batió el récord del libro más caro publicado en el siglo XX.

Impure

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