David Cronenberg, es uno de los directores más grandes de la cinematografía moderna y contemporánea, abanderado de la filosofía de la Nueva Carne y uno de los realizadores con la trayectoria más sólida en cine de género, ha filmado más de veinte películas, en las que logra atrapar al espectador con sobriedad, cierto grado de perversión y perturbadoras historias que nos enfrentan a nuestros más viscerales miedos y obsesiones.

Cronenberg
David Cronenberd durante el rodaje de Crash (1996).

Tras haberse iniciado en la dirección en la segunda mitad de los años sesenta, Cronenberg dirigió varios cortometrajes antes de dar su salto a la gran pantalla. ‘Transfer‘ en 1966 y ‘From the drain‘ en 1967 ya daban algunas pistas de hacia dónde iba a ir encaminada la trayectoria del director canadiense, algo que acabaron corroborando sus dos primeros largometrajes, dos títulos de corte experimental que ahondaban en las relaciones sexuales y en los placeres de la carne: ‘Stereo‘ (1969)y ‘Crimes of the Future‘ (1970).

Cronenberg, que no es del gusto de todos los públicos, siempre logra situarse en lo cotidiano generando polémicas con sus realizaciones, debido al particular tratamiento que le da a cada tema que profundiza, ya sea una película de terror de bajo presupuesto o un complejo tratado filosófico sobre los padres de la psicología.

David Cronenberg y James Woods en Videodrome (1983).

Cronenberg no es fácil, es denso, doloroso e incluso nos hace cuestionar nuestras propias líneas morales, éticas y lo que permitimos como sociedad. Sus obsesiones se presentan como nuestros miedos en un mundo que parece cada vez más cínico, doble estándar y evasivo.

No hay una sola película que sea de temática igual en su filmografía. En realidad, todas divergen en muchos aspectos y por eso resultan realmente  magnéticas, inesperadas y potentes.

Cronenberg siempre ha sabido llevar a su audiencia más allá del cine de explotación, construyendo películas sólidas en sí mismas pero que a la vez forman parte de una estructura original.

William S. Burroughs y David Cronenberg en el set de Naked Lunch (1991)

El universo recurrente de Cronenberg se debate entre la relación corporal, el sexo y la muerte a través de la violencia, la transgresión sexual, la confusión entre lo real y lo virtual, y el papel distorsionador de la imagen en la sociedad contemporánea.

El director y guionista, a quien han definido como “uno de los realizadores más atrevidos y desafiantes de todos los tiempos, un innovador incansable de formas e idiomas” debutó en la literatura en 2014 con su novela Consumed, una historia extrañamente romántica pero totalmente depravada de sexo, tecnología y conspiración.

David Cronenberg en el set de Crash (1996)

Entre su vasta filmografía queremos compartir contigo, estos seis títulos infaltables para descubrir el universo del imprescindible director:

Shivers (1975)

Todas las obsesiones de Cronenberg ya están presentes en esta temprana película de terror. Un científico está experimentando con unos extraños parásitos en un lujoso conjunto de edificios, habitado por las personas más exclusivas de la ciudad.

Por supuesto que el experimento falla y los parásitos se escapan. De a poco, los vecinos infectados se van tornando en auténticos depredadores sexuales, que esparcen la enfermedad en sus ataques. Una entretenida relectura psicológica del fenómeno zombie y las pulsiones internas del ser humano.

Videodrome (1983)

Max Renn (James Woods) interpreta a un ejecutivo televisivo que busca programas excitantes para su audiencia. En su investigación se topa con un show underground llamado Videodrome, que parece transmitir pornografía hardcore, snuff y crímenes reales. Intrigado, Renn se sumerge profundizar en este oscuro submundo de sadomasoquismo, control mental, televisiones vivientes, “La Nueva Carne”, conceptos que Cronenberg plasma en pantalla gracias a esa extraña relación que hay entre sexualidad y tecnología, unas de sus más frecuentes obsesiones.

The Fly (1986)

A pesar de la justificada mala prensa que tienen los remakes, la mejor película de David Cronenberg es una reinterpretación de la película de terror clásico The Fly de 1958, protagonizada por Vincent Price. Impactante aún hoy en día, con solo tres personajes, unas pocas locaciones, un guión perfecto y efectos especiales asombrosos, The Fly versión ’86 es una verdadera obra maestra.

Naked Lunch (1991) / Crash (1996)

Un gran logro de David Cronenberg es saber plasmar en pantalla universos literarios tan complejos como los de los escritores William S. Burroughs (Naked Lunch) y J.G. Ballard (Crash). Claro que no son adaptaciones fieles de las novelas, sino la visión del director sobre ellas.

En Naked Lunch vemos a Peter Weller como un alter ego de Burroughs, un exterminador y novelista que se sumerge en un alucinógeno viaje proporcionado por los tóxicos que utiliza para asesinar a los insectos con los que trabaja.

En Crash, asistimos al descubrimiento de una subcultura obsesionada con los accidentes automovilísticos y cómo los transforman en eventos eróticos.

A History of Violence (2005)

La tranquila vida de Tom Stall (Viggo Mortensen) en un perdido pueblo de Estados Unidos toma un dramático giro cuando unos violentos delincuentes aparecen en su restaurante. Cuando las cosas se salen de control. Tom interviene y asesina a los villanos, volviéndose un héroe en la comunidad, exactamente el opuesto de los deseos del protagonista.

Este film es una adaptación de la novela gráfica de John Wagner y Vince Locke marcó el inicio de las colaboraciones entre Mortensen y Cronenberg, que se extendería en la fabulosa Eastern Promises y A Dangerous Method.

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