Volbeat es una banda nacida en Dinamarca, que transita entre el rockabilly y el metal, y en donde su sello, es indiscutiblemente el registro vocal y el carisma de Michael Poulsen.

VolbeatEn el contexto del Lollapalooza Chile 2018 la banda, que suma seguidores en este rincón del mundo, se presentó en un side show programado para ayer a las 21.30 hrs en el Teatro Teletón.

Eran sólo las 18.00 hrs. cuando los primeros fans de Volbeat se empezaron a congregar en las afueras del Teatro para ver por segunda vez a la banda (antes se habían presentado en el Metal Fest 2012).

A partir de las 20.00 hrs. se hizo notar la efervescencia en el ambiente, lo que auguraba un público entregado que sigue creyendo en el Rock and Roll y que estaba dispuesto a darlo todo por la banda que, por primera vez, se entregaba al público nacional en solitario.

Michael Poulsen sobre el escenario. ©Francisco Medina, Lotus Producciones. 2018.

El teatro estaba lleno de un público que iba de 4 a los 50 años cuando John Larsen hacía aparición en escena desde la batería marcando el ritmo de “Born to Raise Hell” de Motörhead para encender al público y anunciar la entrada de sus compañeros: Kaspar Boye Larsen, Rob Caggiano y Michael Poulsen.

Jon Larsen ©Britt Bowman, Volbeat, Route 666. 2018.

Una vez estaban los 4 en escena y recibieron el calor del público que estaba enloquecido por la experiencia, comenzaron con la arrolladora “Devil’s Bleeding Crown”, uno de los cortes más exitosos del disco “Seal the Deal &Let`s Boogie”, a la que el público respondió con desenfreno.

El concierto continuó con los ya clásicos y melódicos “Radio Girl” y “Heaven nor Hell” para luego continuar con los riffs más crudos de “A Warrior`s Call” que animaron al público a desordenarse y entregarlo todo, luego Poulsen interpretó el cover de Dusty Springfield  “I Only wanna be with you” que aparecía en su primer disco. Así fue el comienzo de un concierto que tenía tanto a los músicos como al público viviendo una complicidad electrizante que materializaba en gotas de sudor y sonrisas una noche no apta para débiles.

Llegó la primera pausa y la primera intervención de Michael evidentemente emocionado con la reacción del público nacional:

“¡Hace tiempo no nos veíamos, es un placer volver! Nosotros somos de Dinamarca y venir a tocar hasta aquí es un viaje muy largo, pero cuando veo su rostros felices veo que les gusta Volbeat y nosotros somos felices también de verlos así”

Tras estas palabras, el público respondió emocionado con gritos y aplausos que la banda aprovechó para transformar en el “palm muting” que da inicio a la primera estrofa de “Lola Montez”, seguida con pasión por cada uno de los asistentes quienes fueron aunando voces y transformando el recinto en el reflejo de una comunión sin edad ni estrato social que vibraba al ritmo de los originales cortes de cada uno de los temas de la banda que continúo subiendo la vibración en “16 Dollars” y “Sad Man’s Toungue”  un tema que hace referencia al mítico Johnny Cash y la admiración que el vocalista siente por el fallecido intérprete y que quedó demostrada con la interpretación de “Ring of Fire .

Pero no sólo de Michael vive Volbeat, pese a que es indudablemente la quintaescencia de la banda y un infaltable, cada uno de los músicos deja en claro su destreza y potencia en cada interpretación y así lo demostraron con los riffs más pesados y los cortes de batería.

Jon Larsen –batería- mostró su destreza y brutalidad en “Doc Holiday”, “Let It Burn”, “Seal The Deal”, “Slaytan” y “Dead But Rising”, aumentando y disminuyendo velocidades con precisión, cambiando de ritmo y sumando detalles no incluidos en los y que enriquecieron temas como “Fallen” en el que nos rendimos a la emoción de los coros melódicos de la canción que Poulsen escribió a su fallecido padre.

Rob Caggiano (guitarra) y ex de Anthrax, guiaba los riffs con precisión en cada sencillo y demostrando en cada acorde el motivo contundente que lo ha hecho formar parte de la banda desde el 2013 y su aporte indiscutible a la agrupación, situación que se hizo evidente en temas como “The Lonesome Rider”,  los riffs más densos de “Hallelujah Goat” o los detalles en los medios tiempos de “For Evigt”.

Kaspar Boye Larsen ex de la potente The Kandidate, también hizo lo suyo desde el bajo, cambiando entre la uñeta y los dedos según fuera necesario y excepto por el traspiés que ocurrió en “The Parasite” -interpretada por primera vez- y el cambio de guitarra de Poulsen que lo descolocaron, logró entre risas retomar el tema y salir impecable.

Kaspar Boye Larsen. ©Francisco Medina, Lotus Producciones. 2018.

Tras volver del “fin”, interpretaron “Black Rose” y “Maybellene I Hofteholder” anunciaban el fin. Fue cuando Poulsen dijo “Invitemos a los más jóvenes al escenario”, antes de cerrar con “Still Counting”, pero todo se salió de control y efusividad cuando el primer barbón subió a los escenarios y se el escenario se transformó en una fiesta que incluyó a fans de todas las edades cantando con ellos, tomándose fotos y apoderándose de los micrófonos.

Michael Poulsen y fans sobre el escenario. ©Britt Bowman, Volbeat, Route 666. 2018.

Volbeat se entregó al 100% en un concierto lleno de emoción, pasión, energía y entrega profesional. Los asistentes y los músicos quedaron con una sensación de felicidad que perdurará en los sentidos por mucho tiempo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here