Muchas mujeres pasan sus vidas sufriendo en secreto lo que no se atreven a preguntar o esclarecer…intentan disimular, fingir, mentir o hasta inventar y dar gritos como lo haría la más creíble de las actrices porno para escenificar un orgasmo…sí, ese orgasmo vaginal que nos han vendido como mito y leyenda del bienestar sexual.

orgasmo
Fotografía de portada y sobre estas líneas pertenecen al proyecto “Orgasm Faces” del fotógrafo Albert Pocej.

Partamos por el principio:

El orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Dichos estímulos pueden ir desde la estimulación física en aquellas partes del cuerpo con terminaciones nerviosas, a las palabras, juegos, respiración, etc. considerando también la estimulación mental mediante fantasías…

Aclarando conceptos:

Cuando la estimulación es en la vagina, también se estimula el clítoris, puesto que éste inerva casi la totalidad de la vulva. Si bien es cierto que algunas mujeres tienen orgasmos que se desencadenan por la estimulación directa de la vagina e indirecta del clítoris, esto no quiere decir que ese orgasmo no sea de clítoris ya que puede estar siendo estimulado desde un lugar diferente.

La inmensa mayoría de la mujeres obtienen los orgasmos a través de la estimulación directa del clítoris, mientras otras tantas lo hacen a través de la estimulación indirecta, ya sea a través de la vagina o/y la estimulación de los labios internos y externos. Y no sólo eso, sino también mediante la estimulación mental. Y en todas estas estimulaciones no suelen faltar las contracciones del suelo pélvico que, al contraerse y expandirse, hace que el clítoris sea estimulado indirectamente.

Escena de “Some Never Awaken”, XConfessions . Credito: Erika Lust

La vagina, como sabes, es insensible en su mayor parte. Las sensaciones se concentran en la entrada, donde el clítoris tiene su raíz. La estimulación de la misma puede ser placentera, pero no tiene por qué ser la más placentera en la mujer.

En el interior de la vagina se puede encontrar una zona más sensible, denominada Punto G, que coincide con parte de la raíz del clítoris y la próstata femenina. Al ser estimulada esta zona, algunas mujeres sienten la sensación de orinarse, puesto que el clítoris crece por la excitación y ejerce presión sobre la uretra. Dependiendo de la mujer, esta sensación puede ser placentera o no, y en algunos casos desencadenar un orgasmo en el que también está interviniendo el clítoris.

Sin embargo, un reciente estudio elaborado por Vicenzo y Giulia Puppo, del Departamento de Biología de la Universidad italiana de Florencia, responsables de la investigación, consideran que hablar de punto G es inconsistente, pues el orgasmo vaginal o interno no existe. Según estos expertos, la mayoría de mujeres del mundo son incapaces de llegar al orgasmo a través de la penetración. La clave para que reside en el clítoris, los labios menores y el cuerpo esponjoso de la uretra.

David Lynch e Isabella Rossellini en una foto tomada por Helmut Newton.

En el estudio, publicado en la revista Clinical Anatomy Review, se asegura también que términos tan extendidos como punto G, orgasmo vaginal o de clítoris son incorrectos y hablar de ellos, incluso a nivel médico, sólo crea ideas irreales y confusiones. El término correcto, sería orgasmo femenino, de la misma forma que se emplea el concepto de orgasmo masculino para describir al que experimentan los hombres.

Por lo tanto, no existen mujeres con orgasmos vaginales o clitorianos, existen mujeres que tienen orgasmos.

El origen del mito

La distinción entre mujeres con orgasmos de clitoris o vaginales tiene su origen en la teoría de orgasmos maduros e inmaduros de Freud

Freud que afirmaba que el orgasmo deseable y maduro era el que se obtenía a través de la estimulación de la vagina, mientras que si sólo se estimulaba el clítoris era un orgasmo infantil.

Otro mito absurdo heterosexual es que si la mujer descubre que es autónoma en su placer, prescindirá del hombre. Esto es como pensar que el hombre, que es consciente que puede ser autónomo en su placer, hubiese prescindido de la mujer.

Dibujo de Apollonia Saintclair.

Como conclusión es necesario afirmar que cada orgasmo es diferente, y se puede vivir de distinta manera cada vez que se tenga uno. Incluso un orgasmo, desencadenado con la estimulación del clítoris, se puede vivir y sentir de una manera un día, y al día siguiente de otra distinta.

Para romper mitos es necesario experimentar, a solas o en pareja, pero no tener miedo a buscar el placer como parte crucial de nuestra experiencia vital.

Impure

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