Hace más de un mes, habíamos adquirido la entrada para el RockOut 2017, uno de los últimos eventos masivos del año destinados a este género musical que nos apasiona.
Entre las bandas que nos harían vibrar y evadir la rutina cotidiana, estaban Bad Religion, Zack Sabbath, Opeth, Divididos, entre otros.
Anoche recibimos el comunicado de la productora que anunciaba:
«Lamentamos informar que el Rockout Fest 2017, se cancela debido a la baja venta de las entradas.
Estos son los conciertos de las bandas que tendrán su presentación de manera individual:
ZAKK SABBATH
11 noviembre – Coliseo Santiago
ETERNA INOCENCIA
25 noviembre – Teatro Cariola
ATTAQUE 77 + KUERVOS DEL SUR
7 diciembre – Teatro Cariola
Quienes hayan adquirido entradas para Rockout Fest 2017, podrán asistir a todos estos conciertos canjeando su entrada previamente en puntoticket. Todos los que hayan comprado entrada Monster Energy Zone podrán canjear por dos entradas para cada concierto.»
RockOut 2017: el espejo de una triste realidad

Ante esto, nuestra primera reacción fue frustración…uno de los pocos festivales a un precio accesible de los que podríamos disfrutar, se cancelaba.
Pero luego, vinieron una serie de cuestionamientos respecto a la salud del rock en este lado del mundo. ¿Realmente otro tipo de música estaba sacando ventaja a las bandas clásicas con las que crecimos y que nos siguen emocionando? o acaso ¿esta es la evidente consecuencia de vivir en un país que ha inflado tanto los precios de las entradas a este tipo de eventos que la gente ya no se interesa?.
Algunos argumentan que se debe a la falta de potencia del cartel, otros a la fecha y algunos nostálgicos a que el evento del año pasado fue superior.
Como sea, es triste que el arte siga siendo un negocio lucrativo para productores inescrupulosos; es lamentable que este sea uno de los pocos festivales a los que la gente que no quiere endeudarse y gana un sueldo medio pueda asistir.
En Chile no sólo la salud y la educación son un producto, que recibes como beneficio según lo que estés dispuesto a pagar, también lo es asistir a un evento de música masivo con bandas internacionales.
No tenemos claro en qué momento exacto se produjo el alza de un 1000% en el precio de una entrada, pero creemos que no debería ser algo aceptado y digerido como un hecho irrefutable.
Seguiremos asistiendo a conciertos de bandas nacionales, seguiremos comprando discos que apoyen la escena del rock y seguiremos lamentando que sólo nos quedará ver desde el streaming bandas como Metallica, Radiohead y Guns n’ Roses . Estamos en contra de los precios inaccesibles en un país en donde la media gana como sueldo tres veces lo que, en ocasiones, cuesta una entrada. Es inmoral, injusto y elitista…
Larga vida al Rock and Roll…a un precio justo.
Impure

