Alejandro “Mono” González es uno de los más destacados muralistas chilenos, impulsor de la Brigada Ramona Parra y creador de un lenguaje estético que hace que sus trabajos sean reconocibles y propongan una lectura más profunda que una obra colorista sobre una pared.

Mono González
Mural “Vida y Trabajo” en metro estación Parque Bustamante, Santiago de Chile. Año 2015.

El Mono González fue postulado al Premio Nacional de Artes Plásticas el año 2017 con 6 mil firmas, una postulación que surgió desde la calles y que significó la oportunidad de reestablecer el lugar que el arte urbano tiene en Chile. González se transformó en el primer artista callejero que llega a una instancia así.

El sueño que llegó desde la calle

Su candidatura fue el resultado de una campaña visceral, ya que fue presentada sólo una semana antes de que se cerraran las postulaciones por el periodista y ex-grafitero Camilo Undurraga, quien lideró una convocatoria masiva a través de Internet con el simple eslogan de “El Mono al Nacional”. Llegaron más de 6 mil firmas de apoyo entre personas anónimas y otros artistas callejeros como Inti Castro y Payo Schöting. También se sumaron cartas de instituciones y organizaciones de Estados Unidos, como Ohio State University, el Municipio de Nápoles, Italia o el Musee a Ciel Ouvert de Canadá, que en estos últimos años han invitado al ‘Mono’ a pintar y dar charlas sobre muralismo en esos países.

Mural en la “Universidad Bordeaux Montaigne” , Pessac, Francia. Año 2014.

Ante esto, el Mono González declaró con la sinceridad que lo caracteriza:

“Al principio me pareció una idea loca, pero luego pensé que esto podía ayudar a llevar la cultura de la calle a un espacio considerado de elite”

El ‘Mono’ González es una suerte de embajador y padre del muralismo nacional. Además, la idea de la candidatura nació con el afán de dar valor a un arte que necesita reconocimiento en Chile. En Chile han existido muralistas sin reconocimiento alguno y sin la posibilidad de ser recordados como José Venturelli o Fernando Daza.

Dos murales ubicados a la salida del metro Bellas Artes, Santiago de Chile. El mural de la izquierda fue pintado en conjunto por Inti y el “Mono” González; el de la derecha por el “Mono” González. Año 2018.

El Mono no ganó el Premio Nacional, lo ganó la fotógrafa Paz Errázuriz, pero su candidatura instaló el muralismo como un hito que posicionó a este tipo de manifestación artística a la altura de otras manifestaciones reconocidas por  la academia.

Del Mono González y su historia

Hablar de la historia del Mono González es hablar de la historia del muralismo callejero en Chile.

En 1964, cuando tenía 17 años, inspirado en los mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, pintó junto a otros artistas su primer mural para la campaña de Salvador Allende y cuatro años después, fue uno de los fundadores de la “Brigada Ramona Parra”, un grupo organizado de jóvenes que plasmaron, en espacios públicos, mensajes relacionados a la ideología de la izquierda chilena.

Mural pintado por la Brigada Ramona Parra.

Fue precisamente, durante esa época, en la que muralismo alcanzó su más alto nivel de expresión en las paredes de poblaciones, sindicatos y edificios públicos. Una de las pintadas más reconocidas de la “brigada” es la que pintaron al costado de la Piscina Municipal de la comuna de La Granja, junto a Roberto Matta, titulada “El Primer Gol del Pueblo Chileno”.

La obra fue borrada tras el golpe militar y durante 34 años se pensó que había sido destruida durante la dictadura. Sin embargo, el mural permaneció oculto bajo 14 capas de pintura con las que se intentó borrar, pero que no fueron suficientes para aplacar su resistencia vital y “milagrosa”.

El mural “El Primer Gol del Pueblo Chileno” tras ser restaurado se encuentra en el Centro Cultural Espacio Matta, en la comuna de La Granja, Santiago de Chile. En 2015 fue declarado Monumento Nacional por el Consejo de Monumentos Nacionales.

El presente del muralista

Con 71 años cumplidos en marzo, más 50 de ellos dedicados al arte, el “Mono” González está más activo que nunca: hace dos años inauguró junto a su hijo, el  diseñador Sebastián González una galería de arte dedicada al grabado y la serigrafía en el Persa Biobío, llamada “Galeria Taller del Mono”, donde realiza exposiciones y vende obras de artistas jóvenes. Lanzó un libro con ilustraciones bajo el título “Cuadernos de la piel” y ha sido impulsor y gestor del festival de arte urbano “Puerta del Sur” que en 2016 cubrió de murales la ribera del río Mapocho. Además, en 2011, el Mono González fue uno de los gestores del Museo a Cielo Abierto en San Miguel, que él mismo asegura se ha convertido en un referente local y regional de cómo el arte de la calle puede generar la revitalización de los barrios y reivindicar la cultura que habita las calles de esos lugares en los que llega a pintar:

“Sigue en mí el espíritu colaborativo, participativo y público, pero ahora es más reflexivo. Siento que cuando uno es más viejo, más maduro uno va a pintar a los lugares con otra mirada, no a imponer un imaginario sino a empaparse de otra cultura. Me pasó en Toronto donde tuve relación con algunos pueblos indígenas de Canadá y pude de ahí sacar una iconografía y trabajar con ellos. Y lo interesante es que no se trata solo de pintar sino de hacer gestión cultural, de enseñar y también aprender, compartir las experiencias. Vamos rompiendo el cerco y abriendo oportunidades a los más jóvenes. En la galería del Persa Biobio, hacemos exposiciones, vienen artistas de regiones y se educa a la gente. Cuando nosotros empezamos a pintar era más difícil, no había nada de lo que ahora vemos en los espacios públicos, hoy está lleno de murales por todas partes y la gente los aprecia. No muchos lo creen, pero Chile es un referente afuera por su historia con el muralismo de los 70, pero también con lo que se hace hoy.”

Mural realizado por Seth y Alejandro “Mono” González, en el Museo a Cielo Abierto de San Miguel, Santiago de Chile. Año 2014.

El éxito y la trascendencia de su obra resiste y perbibe con la ayuda de la gente que se identifica con su arte, ese arte que habla de tú a tú y que se aleja de la academia para contar historias de personas que viven, transitan, aman y sufren, esas historias simples llenas de profunda complejidad.

Exposición “Sueños en Vuelo” de Mono González + el colectivo Arte Volantines en el Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago de Chile. Año 2016.

Para conocer más del trabajo del Mono González visita su Facebook y su Instagram.

A continuación te dejamos el encuentro del Mono Gonzalez con el programa “City Tour” en su recorrido por el Museo a Cielo Abierto de San Miguel.

Impure

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