Heavy Metal in Baghdad es un largometraje documental que sigue a la banda iraquí de thrash metal Acrassicauda desde la caída de Saddam Hussein en 2003 hasta su huída en 2007. Esa fue la parte simple de su historia, ahora te contamos qué pasó con ellos y su nueva vida en Estados Unidos.

Heavy Metal

El documental, que vio la luz el 2007 se transformó en un imprescindible para el mundo metalhead, al saberse que en medio de la tragedia que se derivó a partir de la invasión estadounidense de Irak, había un grupo de Heavy Metal resistiendo.

Sobre Heavy Metal in Baghdad

Heavy Metal in Baghdad es un largometraje documentado por el canal de Vice, un registro que da cuenta de un momento crucial en la vida de los integrantes de Acrassicauda.

Tocar metal en un país musulmán siempre ha sido una propuesta difícil y casi imposible, pero después de que el régimen de Saddam fue derrocado, hubo un breve momento para la banda en el que la libertad real, parecía posible. Esa esperanza se vio rápidamente frustrada cuando Irak cayó en una sangrienta insurgencia, que derivó a que entre 2003 y 2006, Irak se desintegró alrededor de los sueños de los jóvenes músicos y los de todo un pueblo.

En ese contexto los jóvenes integrantes Acrassicauda luchaban por mantenerse unidos y vivos, negándose a dejar morir sus sueños de seguir tocando, como si la música les diera un sentido a sus vidas…un sentido que iba más allá de lo que podían sostener de forma consciente como realidad. La historia de esta banda se convirtió en la voz de la esperanza de toda una generación de jóvenes iraquíes.

Heavy Metal in Baghdad es un documental imprescindible para los amantes del género y es una bellísima historia que explica cómo la música sirve para catalizar las demandas de paz y justicia, al tiempo que retrata la amistad que surge a partir de una pasión que trasciende cualquier ilusión creada por la ficción. Lo que vemos es real, auténtico, doloroso y bello.

La cinta ha recibido numerosos premios y visionarla es una llamada para ser conscientes sobre lo que hoy estarán pasando los músicos de Libia, Siria u otros países de la zona: deben sobreponerse a la incomprensión que hay hacia el Heavy Metal en sus sociedades y, sobre todo, al riesgo que corren sus vidas por culpa de la guerra y el terror. Durante la hora y media que dura este documental, vemos una ciudad arrasada, marines por doquier, miedo, toques de queda pero, por encima de todo, una enorme pasión y entrega hacia el Heavy Metal.

Gracias a la historia de Acrassicauda el mundo tomó conciencia de la dura realidad que viven los metaleros en Oriente medio, y que la música es tan necesaria como el aire para respirar en medio del terror.

La historia de Acrassicauda

Hace quince años, Marwan Hussein, Firas Al-Lateef, Faisal Talal y Tony Aziz eran metaleros adolescentes en el Irak de Saddam Hussein, aprendiendo a tocar Metallica y Slayer en casetes de contrabando. Llamaron a su banda Acrassicauda (en honor al ubicuo escorpión negro de Irak, Androctonus Crassicauda) y se unieron a una pequeña pero activa escena de heavy metal en Bagdad.

Integrantes originales de Acrassicauda: Marwan Hussein (batería) , Tony Aziz (guitarra) , Faisal Talal (voz) y Firas Al-Lateef (bajo).

Luego, en 2003, Estados Unidos invadió la zona y la vida se convirtió en un ciclo infernal de puestos de control, explosiones y asesinatos. Marwan Hussein y Talal casi fueron asesinados por un coche bomba, la casa de Aziz fue dañada por un mortero, y la sala de ensayo de la banda fue destruída, probablemente por un cohete.

“Hemos visto algo de mierda, hombre…Ves cosas que te hacen cuestionar tu existencia”

-declaraba Hussein.

Unos años más tarde, Acrassicauda huyó a Siria. Mientras tanto, el documental de Vice, Heavy Metal en Bagdad, ayudó a convertirlos en favoritos de los medios de comunicación y en blanco de grupos extremistas, que a menudo atacaban a músicos con estilo occidental. Un parpadeo de fama convirtió a Acrassicauda en exiliados permanentes.

Sensibilizados con la historia de la banda y sintiéndose responsables, los cineastas Suroosh Alvi y Eddy Moretti, les ayudaron a obtener visas de refugiados en los Estados Unidos en 2008. La banda finalmente llegó a vivir a Elizabeth, Nueva Jersey. Comenzaron a tocar en la escena metalera local, logrando hasta una vez abrir para los legendarios Ministry.

En el año 2015 logran grabar su disco debut gracias a un crowdfounding: “Gilgamesh”, que lleva el nombre de una antigua leyenda sumeria.

“La epopeya de Gilgamesh es una historia muy extraña. Fue un alma perdida hasta el último momento, cuando llega a un acuerdo con su mortalidad. Al final, es una historia sobre el renacimiento”.

-dice Hussein.

Portada de Gilgamesh.

La banda trabajó para dar al álbum un sonido profundamente arábico, utilizando ritmos complejos de Medio Oriente e instrumentos tradicionales como la darbuka. Todo esto acompañado de la mayor fuerza y rapidez posible.

LLevar a cabo este disco como refugiados iraquíes, resultó ser aún más difícil que hacerlo como una banda de metal. El cantante principal Talal recuerda haber tenido que caminar 40 minutos del tren a su casa de Jersey cada noche – ninguno de ellos tenía licencia de conducir. Entre conciertos y giras, los integrantes de la banda han trabajado en bares, tiendas y restaurantes para pagar las cuentas.

Todo este tiempo, han estado aislados de sus amigos y familiares que continúan en su país de origen. El riesgo de volver sigue siendo demasiado grande, incluso para ir de visita.

“No tengo ni idea de cómo van las cosas. Tu familia no te dirá mucho sobre la situación, porque te quieren. Y cuando ves los medios de comunicación, no quieres creer mucho”.

– dice Talal.

Más de 2 millones de iraquíes han huido del país entre 2003 y 2011. La guerra civil siria y el ascenso de ISIS sólo empeoraron las cosas. Casi 200.000 refugiados abandonaron Irak el 2018 y más de 2,4 millones han sido desplazados internamente.

“Te sigue jodiendo el cerebro. Sigues pensando,¿Por qué tuvo que pasar?”

– señala Talal.

Sin embargo, Acrassicauda sigue avanzando. Moe Al Ansari, un refugiado iraquí, se ha unido como primera guitarra después de que el guitarrista original Aziz los dejara. Los miembros se han convertido en ciudadanos estadounidenses y esperan hacer una gira por el Medio Oriente.

“Con suerte, la gente vendrá al espectáculo porque les encanta la música y no porque quieran una historia sobre los refugiados. En primer lugar, somos una banda. Somos músicos”.

– dice Talal.

Acrassicauda han seguido componiendo, tocando en conciertos para recaudar fondos para los refugiados, difundiendo material a través de un canal de Youtube y manteniendo cercanía con sus fans a través de las redes. Sin embargo, desde el 26 de noviembre de 2017 no se sabe nada de ellos. Pero, quizás solo sea un receso para volver a sorprendernos con una nueva buena historia que contar.

Impure

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